Honrando a los siervos de Dios
La gente anti evangelio planeaba matar a Pablo en un intento de silenciar su campaña, pero Dios frustró sus esfuerzos. La escritura informó,
"Entonces el comandante lo tomó de la mano, se hizo a un lado y preguntó en privado: "¿Qué es lo que tienes que decirme?" Y dijo: "Los judíos han acordado pedirte que traigas a Pablo al consejo mañana, como si fueran a preguntar más sobre él. Pero no te rindas, porque más de cuarenta de ellos le acechan, hombres que se han comprometido con un juramento de que no comerán ni beberán hasta matarlo; y ahora están listos, esperando la promesa de ti." El comandante dejó salir al joven y le ordenó: "No digas a nadie que me has revelado estas cosas" (Hechos 23:19-22).
Lección:
La gente que pretende atacar a los siervos de Dios en un intento de detener la expansión del evangelio sólo está perdiendo el tiempo. El Evangelio de Jesucristo no puede ser detenido, ya que es guiado por el Espíritu de Dios. Mientras tanto, los que persiguen a los siervos de Dios están hiriendo a Dios, y pagarán por sus errores a menos que se arrepientan. En lugar de herir a los siervos de Dios, podemos elegir apoyarlos y animarlos en sus buenas obras. Podemos rezar por los siervos de Dios y ofrecerles los recursos necesarios para continuar promoviendo los intereses de Dios en este mundo. Las bendiciones divinas de Dios reinarán en nuestras vidas mientras honramos a sus ministros.
Oración:
Querido Dios, entiendo que tus sirvientes merecen honor, y quiero empezar a honrarlos. Por favor, perdóname por cualquier forma impropia en que haya manejado a tus siervos en el pasado. Ayúdame a empezar a hacer las cosas bien. Empezaré a rezar por tus sirvientes y les ofreceré toda la ayuda que necesiten, para que puedan continuar promoviendo tu interés en cualquier capacidad que les hayas colocado. Por favor, dame un corazón leal para seguir apoyando tu evangelio, para que tus buenas obras puedan ser promovidas en la vida de las personas a nivel local y global, y para que tu reino sea poblado. Porque en el nombre de Jesucristo hago mis peticiones. Amén.
