Cuida tu lengua, cuida tus palabras
Es pecaminoso ofrecer un trato preferencial a cualquiera. Dios exige que sus hijos desistan de la segregación y traten a los demás con igualdad. Las escrituras dicen,
"Si realmente cumples la ley real según la Escritura, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", haces bien; pero si muestras parcialidad, cometes pecado y eres condenado por la ley como transgresor" (Santiago 2:8-9).
Lección:
Una persona que da un trato preferencial es una persona injusta, y Dios no la exoneraría de su juicio. Los hijos de Dios deben amar a las personas por igual y tratarlas de la misma manera. Nadie puede favorecer a los ricos a expensas de los pobres. Nadie debe respetar a las personas de influencia y desatender a la gente común. Dios hizo a todas las personas, y somos iguales en su presencia. Él envía su lluvia a todas las tierras y a todos los pueblos sin parcialidad. Por lo tanto, si Dios es tan generoso e imparcial, sus hijos también deben ser imparciales. Cualquiera, sea cristiano o no, que se segregue sufrirá severos castigos de Dios.
Oración:
Querido Dios, por favor ayúdame a tratar a los demás de manera justa e igualitaria. No me dejes dar un trato preferencial a nadie, pero ayúdame a tratar a todos con respeto y amor. Permíteme aplicar el temor de Dios a todo lo que hago para poder recibir tus bendiciones, y no maldiciones. Permíteme ser un canal de bendición para todas las personas para que tu nombre pueda ser alabado en todo momento. Porque en el nombre de Jesucristo hago mis peticiones. Amén.
