Siga siempre las instrucciones de Dios
La tribu de Benjamín se rebeló contra las once tribus restantes de Israele insinuaron una guerra civil. Las once tribus que permanecieron unidas pidieron a Dios una estrategia para usar contra sus hermanos rebeldes, y les dio algunas instrucciones específicas. Mientras tanto, los israelitas unidos perdieron la batalla porque no siguieron de cerca la estrategia que Dios les había dado; sin embargo, no se desanimaron y no dejaron de pedirle a Dios indicaciones. En su tercer intento, después de seguir debidamente la orden de Dios, los israelitas unidos conquistaron la tribu de Benjamín. Derrocaron a sus líderes y pusieron a toda la tribu de rodillas. Las escrituras informaban de cómo los israelitas acabaron conquistando la repugnante tribu de Benjamín. Se informa,
"Pero cuando la nube comenzó a elevarse de la ciudad en una columna de humo, los benjamitas miraron detrás de ellos, y allí estaba toda la ciudad subiendo en humo al cielo. Y cuando los hombres de Israel al volverse atrás, los hombres de Benjamín entraron en pánico, pues vieron que el desastre se les había venido encima. Por lo tanto, volvieron la espalda ante los hombres de Israel en dirección al desierto; pero la batalla los alcanzó, y a los que salieron de las ciudades los destruyeron en medio de ellos. Rodearon a los benjaminitas, los persiguieron y los pisotearon fácilmente hasta el frente de Gabaa hacia el este. Y cayeron dieciocho mil hombres de Benjamín; todos ellos eran hombres de valor. Luego se volvieron y huyeron hacia el desierto a la roca de Rimón, y derribaron a cinco mil de ellos en los caminos. Luego los persiguieron implacablemente hasta Gidom, y mataron a dos mil de ellos. Así que todos los que cayeron de Benjamín aquel día fueron veinticinco mil hombres que sacaron la espada; todos ellos eran hombres valientes" (Jueces 20:40-46).
Lección:
Dios todavía conduce a la gente hoy en día; conduce a sus hijos a tomar medidas apropiadas que beneficiarán sus vidas. Sin embargo, las cosas pueden funcionar a veces en sentido contrario cuando no seguimos las instrucciones de Dios al pie de la letra. No obstante, no debemos desanimarnos cuando no obtenemos los resultados esperados, sino que debemos reunir el valor para entender bien las instrucciones de Dios, y seguirlas fielmente. No debemos dudar en consultar a Dios una y otra vez, hasta que tengamos las soluciones esperadas. Nuestro Padre celestial responderá definitivamente a nuestros gritos. Responderá a nuestras plegarias y nos guiará hacia las victorias.
Oración:
Querido Dios, por favor enséñame a seguir tus instrucciones para que pueda tener mis esperadas victorias sobre las situaciones de la vida. Cuando tú me guíes, déjame seguirte; y cuando yo te siga, déjame prosperar. Déjame tener la victoria hoy, mañana, y a lo largo de los días de mi vida. Porque en el nombre de Jesucristo hago mis peticiones. Amén.
