No necesitas la aprobación de nadie para aceptar a Jesús
Jesucristo predicó la parte más dura del cristianismo a sus discípulos y dijo,
"Si alguien viene a mí y no odia a su padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas, sí, y su propia vida también, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:26-27).
Lección:
La salvación es personal, y no puede ser obtenida por algunos esfuerzos colectivos. Nadie debe buscar la aprobación de otro compañero antes de que se dirija a Jesucristo. Dios requiere que todos en la tierra acepten personalmente a Jesucristo como su Señor y Salvador personal. Todo aquel que crea que Jesucristo es el Hijo de Dios se salvará, pero el que se niegue a aceptar el Señorío de Jesucristo será condenado en el fuego del infierno (Juan 3:18).
Oración:
Entiendo que la salvación es personal, por lo tanto, confieso mi fe en Jesucristo. Lo acepto como mi Señor y Salvador personal, y estoy decidido a servirle durante todos los días de mi vida. También confieso mi pecado y me arrepiento de ellos, y le pido a Dios que me permita con capacidad de permanecer fiel a él por el resto de mi vida. Porque en el nombre de Jesucristo he rezado. Amén.
