El agua de la vida
¡Una mujer a la que Jesucristo conoció en un pozo se sorprendió al oírle declararse como el agua viva! Mientras que la mujer parecía estar confundida, Jesús le explicó más para decir,
"El que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás. Pero el agua que le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para la vida eterna" (Juan 4, 13-14).
Lección:
Jesucristo es el agua viva que viene de Dios. ¡Cualquiera que beba del agua no volverá a tener sed! El efecto del poder de Jesús supera el de apagar cualquier sed física. El Salvador ofrecerá la vida eterna a cualquiera que lo acepte como su Señor y Salvador personal. De hecho, bendecirá a sus creyentes con la vida eterna y la paz perfecta en el cielo, ¡para siempre! Sin embargo, cualquiera que rechace la oferta de salvación de Jesucristo no estará calificado para entrar al cielo, tal persona tendrá su lugar en el fuego del infierno - donde habrá tormentos eternos.
Oración:
Querido Jesucristo, quiero ir al cielo, no quiero ir al infierno de fuego. Te confieso como Señor y te acepto como mi salvador personal. A partir de hoy, te entrego toda mi vida y prometo servirte durante todos los días de mi vida. Porque en el nombre de Jesucristo hago mis peticiones. Amén.
